Lucy

Mexicali, B.C. Domingo de resurrección, abril de 2022

Yo no creo en nada, en los años que tengo de vida no hay nada que me haga pensar que hay en el mundo algo extraterrenal, las creencias en Dios y el Diablo tienen un fin muy claro en la realidad. Nos comportamos acorde a las reglas de Dios y la iglesia de Roma en México, para no cargar esa culpa instalada a base de herencia genética y reforzada por siglos. Lo mismo en China cuando rezamos a Kuang Kung o a los ancestros, o ponemos una estatua de un Buda feliz para atraer el dinero. Todo ha sido instalado a lo largo de milenios y funciona, la anarquía espiritual sería un desastre. Pero hubo un incidente hace unos años, algo que me llegó a poner las creencias pies al aire. Era domingo de resurrección en la fé católica y Mei Lian me llevo a misa de 11:00, porque era un día especial. Llegamos temprano para rezar y que Mei Lian confesara sus “pecados”, la verdad es que las nieves de garrafa de limón que se ponían al terminar las misas eran el aliciente que me llevaba sin renegar. Mientras esperábamos una joven entró a la iglesia, tenía una falda negra y una mascada negra tapaba su pelo, pude ver algún mechón azul saliendo de ella, pero eso no fue lo que me impactó, no era común pero tampoco era gran cosa, lo diferente fue el erizar de mi piel y ese sentimiento de inseguridad y miedo que sentí a su entrada, lo que no concordaba con su aspecto casi angelical e inofensivo. La seguí con la mirada y observé como Mei Lian abría los ojos sin dejarle de ver ni un segundo. La chica se metió en la sacristía como si fuera su casa, al pasar por el altar sonrió y bajó la cabeza, en un gesto de suficiencia y una veneración burlesca, que tampoco tendría nada de especial dada su edad, pero había algo en el edificio, estática. La adolescente salió a los 5 minutos de la sacristía en dirección al confesionario, entró a la cabina de confesión del lado que suele ponerse el cura, pero antes gesticuló a Mei Lian para que entrara. Mei Lian así lo hizo, en ese momento me acerqué y me puse al lado, reinaba el silencio, así que no hice nada, por ni un segundo dejé de tener este vacío en la boca del estómago y la piel de gallina, nunca había experimentado nada así, pasaron 12 minutos exactos. La adolescente salió y con una sonrisa me dijo: “cuídala Shui Li, estaré al pendiente de ti”, sonrió con la cara y sonrisa más diabólicamente hermosa que haya visto, con sus ojos azules, y aunque se observaban claramente los mechones azules, su naciente pelo era rojo, como el fuego, tenía unas pequeñas pecas y medía alrededor de 1.50. Me quedé sin palabras, dio media vuelta y se fue, pasados 3 minutos salió Mei Lian, con los ojos rojos de llanto, no me dijo nada, solo nos fuimos y mientras caminábamos y entre dientes dijo: “Esa es Lucy, Lucifer”. Nunca la he mencionado, cada que la recuerdo se me eriza la piel, Mei Lian no ha hablado de ella nunca, llegando al punto que a veces no sé si fue real, pero tengo el olor a lavanda de su cuerpo todavía en mi nariz, han pasado 5 años, es la primera vez que me atrevo a recordar el incidente y siento como si acabara de pasar, cuando la recuerdo, volteo a todos lados porque vuelvo a sentir su mirada en mi. 

(Para más, léase “Lucy” de Cesar García Muñoz, 2019, parecerá ficción, pero el incidente que aquí plasmo sucedió en 2015, un día como hoy.)

Shui Li

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One response to “Lucy”

  1. […] Lucy: Realidad o imaginación que si hizo ficción […]

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