Llegamos al puerto de Shenzhen ahí había otras jóvenes, de muchos lugares de cantón. Las jóvenes venían en 2 grupos, yo venía acompañada de un amigo de mi papá que también comerciaba con telas, le dió al jefe los 8000 yuanes que mi padre le había dado, nunca lo volví a ver.
Nos metieron a un contenedor de metal climatizado, dentro había colchonetas y cajas de comida. La primer noche pasamos durmiendo, pero la tercera noche un hombre de Taiwan pago al cuidador para poder tener relaciones con una de las chicas, se la llevo detrás de las cajas de comida y la violó, Shu Tze, que era su nombre, regresó llorando y muy callada, nadie decía nada, todo era normal. Éramos 19 chicas, durante el viaje casi todas fueron violadas, la mayor parte del tiempo por los 6 cuidadores, las que eran violadas recibían una mayor porción de comida y agua sin límites, las que no, éramos alimentadas una vez al día con una porción pequeña de pan duro o arroz y una o dos porciones de agua.
La segunda semana el aparato de clima dejó de funcionar, comenzó un calor insoportable a corroer los ánimos del grupo, las toallas de limpieza dejaron de ser repartidas y la comida se racionó aún más. Nos habían dicho que el recorrido a México duraría 17 días, habían pasado, en mi opinión muchos más, la luz artificial había dejado de funcionar y se usaban linternas de mano, yo traía varias linternas en mi mochila, las usaba cuando la gente dormía para leer las obras completas de Edgar Allan Poe, una de mis pocas pertenencias, regalo de Peter.
Llegamos a puerto, el último día Shu Tze no despertó, estaba dormida y nadie decía nada, yo podía tocar mis costillas y sentía mis huesos al tocar mi piel. Pasaron muchas horas o días, nadie movía el contenedor, olía a muerto, nadie se movía, nadie hablaba. ¿Es este el infierno? ¿O es el puerto de Ensenada?

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